lunes, 1 de agosto de 2016

“El Estado debe dar ejemplo de Responsabilidad Social Corporativa”

La doctora española Beatriz Palacios, especialista en Responsabilidad Social Corporativa (RSC), inauguró en Sucre las “Jornadas Doctorales en Gestión Empresarial”, que constarán de 17 conferencias y proseguirán en los próximos meses bajo la organización de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca. Nueve doctorantes de las áreas económica empresarial, ciencias sociales y humanas, biotecnología y biomedicina, participan en este que es un doctorado inédito y gratuito.

Palacios, que dictó clases durante una semana en la capital del país, atendió a CAPITALES en la siguiente entrevista en la que explica por qué le parece necesaria la implantación de la RSC en toda empresa pública y privada, y no solamente grande, sino también mediana, pequeña y microempresa. Además, se refiere al tema del comportamiento del consumidor.

En general, ella invita a empresas a que tomen conciencia en el tema de la RSC, y a docentes e investigadores que estudien y ayuden también a las compañías, “que haya un vínculo entre Universidad y empresa porque esto puede ayudar también a la localidad”.

CAPITALES. ¿Por qué cree usted que una empresa debe aplicar la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)?
Beatriz Palacios (BP).- En primer lugar da una imagen positiva, y eso provoca una ventaja competitiva con respecto a los competidores. Porque la RSC es una acción voluntaria por parte de las empresas que está relacionada con los ‘stakeholders’: clientes, empleados, accionistas, comunidad local, la sociedad en general, etc.
Entonces, el hecho de que la empresa esté aportando —de forma voluntaria, no exigida por la ley porque, si no, no sería responsabilidad social—, con ayudas y acciones para colaborar con los distintos stakeholders, me parece que eso ya le da un prestigio, le da imagen, los mismos empleados están más contentos, mejora el clima laboral, mejora la relación con la sociedad.
Ha habido estudios que han analizado y comprobado que eso es cierto.

C. Usted, cuando habla de estos temas, ¿recomienda algunas acciones concretas?, ¿cómo llevamos a la práctica la RSC?
BP. La idea en Sucre es, en primer lugar, sensibilizar al público: profesores, estudiantes y empresarios, porque es verdad que en algunos países todavía no se ha instalado la RSC.
Viendo que el tejido empresarial aquí es de pequeñas y medianas empresas, que, ante todo, hagan un autodiagnóstico, porque muchas empresas hacen acciones de responsabilidad social y no saben que las están haciendo. Entonces, sería bueno que si las están haciendo, que las comuniquen porque es imagen para la empresa. En segundo lugar, que empiecen con pequeñas acciones, tan sencillas como, internamente, la instalación de sensores de movimiento de luz para que ahorren energía o formación a los empleados. Externamente, hay muchas acciones; podría ser, por ejemplo, el patrocinio de un equipo de fútbol de niños o una cena benéfica para algún colectivo necesitado.

C. ¿Es decir que la formación de los empleados es parte de la RSC?
BP. Así es. Los empleados deben ver lo que se está haciendo; o sea, esto debe partir de la cúspide, de la alta dirección; luego, que los empleados estén enterados y participen.

C. Una actividad extralaboral como por ejemplo deportiva, ¿es también considerada como dentro de la RSC?
BP. Claro, claro que sí, todo lo que mejore el clima laboral y sea voluntario por parte de la empresa.

C. Eso lo hacen muchas empresas y probablemente no sepan o no lo comunican...
BP. Hay dos variables que clasifican las empresas en si practican y comunican. Entonces, están las ‘empresas peceras’, que están aisladas del entorno, que son las que no practican y no comunican; las ‘empresas comprometidas’, que sí practican pero no comunican porque, o no saben que están haciendo acciones de responsabilidad social o sencillamente no le dedican tiempo a comunicarlo.
Luego están las ‘empresas estratégicas’, que son las que practican y comunican. Y finalmente, las ‘empresas marketing’, que son aquellas que no practican pero sí comunican.
En este último caso, dicen que hacen responsabilidad social y lo hacen simplemente para llevarse una buena imagen, pero no la practican.

C. Esto implica dinero, es decir, la empresa tiene que destinar una parte de sus utilidades para la RSC, ¿verdad?
BP. Más que dinero, implica tiempo. Es verdad, en algunas culturas, según la filosofía empresarial, lo que quieren es beneficio a corto plazo y la responsabilidad social no obtiene beneficio a corto plazo, sino a largo plazo. Es verdad que requiere un esfuerzo, requiere concienciación, empezando por ejemplo con los clientes internos, con los empleados; requiere tiempo para relacionarse con los distintos grupos de interés.

C. Pero tiene un costo…
BP. Obviamente tiene un costo mínimo, por ejemplo en el caso de la instalación de los sensores, eso tiene un coste, pero a la larga la reducción de la luz puede suponer más que la instalación. O sea, depende de las acciones que se lleve a cabo: la preparación de una cena benéfica supone un coste, pero luego la imagen que transmite a la sociedad… y el consumidor hoy en día está más concienciado con las empresas que ayudan a un colectivo o al medioambiente, pues, luego tendría recompensa. Claro, no es a corto plazo.

C. Respecto a este tema, ¿cómo está España y cómo ve a América Latina, en general, y a Bolivia en particular?
BP. De forma general yo creo que la responsabilidad social se está implantando de buena manera; es decir, cada vez son más las empresas que están implantando y llevan a cabo la RSC como parte de su estrategia de negocio. Al principio, debido a los recursos y capacidades, lo llevaban a cabo las grandes empresas. Lo que pasa es que ahora están saliendo muchas herramientas que permiten a las Pymes implantarlo.
Mi opinión es que yo creo que necesitan más el apoyo de organismos públicos, que hagan también la responsabilidad social y que sean un ejemplo para la Pyme. Si la Pyme no ve que el organismo público está haciendo algo de responsabilidad social…

C. Entonces, ¿también considera que debe haber responsabilidad social en las instituciones públicas, no solo en las empresas privadas?
BP. Claro, la responsabilidad social se puede implantar en empresas públicas y privadas, en empresas nacionales e internacionales, en grandes, pequeñas, medianas y microempresas; o sea, no tiene un límite, se puede implantar en cualquier institución.

C. Pero el Estado tiene que dar el ejemplo.
BP. Exacto.
C. ¿Y a Bolivia y a Chuquisaca, especialmente, cómo las encuentra con relación a la RSC?
BP. La verdad es que he estado trabajando con los alumnos del doctorado en este tema y ellos están muy motivados; hemos estado haciendo varias investigaciones en cuanto a la implantación de la RSC. Por ejemplo, un grupo se centró en los bancos de Bolivia y se ve que la mayoría de los bancos llevan a cabo acciones pero no las comunican, a través de un informe de sostenibilidad y colgadas en sus páginas web.
Otro de los resultados que se ha obtenido a través de ese estudio es que no todos los bancos llevan acciones para las tres dimensiones (la económica, la social y la medioambiental) que abarca la RSC de una forma equilibrado. Se centran mucho en lo social. Es lo que hemos podido averiguar a través de ese estudio.

En el ámbito académico hemos hecho también otro estudio, la base de datos SciELO, que es abierta para los profesores, y tampoco es que haya mucha investigación sobre la RSC aquí en Bolivia.
Y otro trabajo que se ha llevado a cabo ha sido el de la percepción que tienen los estudiantes sobre la RSC en la Universidad. Y, aunque da positivo, es en bajo nivel. Entonces, yo creo que a través de esas investigaciones que se están preparando para que se publiquen, se podrán sacar mayores luces al respecto.

C. ¿Qué nos puede decir del comportamiento del consumidor?
BP. Del comportamiento del consumidor lo que yo he venido a hablar aquí en el doctorado es de los factores que influyen en la compra del consumidor. Factores externos como puede ser la familia, los grupos o incluso la cultura, y esto nos ha venido muy bien ya que yo vengo de España y los participantes son de Bolivia, y hemos podido comparar comportamientos totalmente diferentes.
C. ¿Son muy diferentes?
BP. Pues, en cuanto a la forma de comprar, de divertirse, todo eso conlleva comportamientos distintos. Incluso en el horario de comida: nosotros comemos allá a las dos de la tarde, ellos comen aquí a las 12:00. Al cenar a las seis y nosotros cenar a las nueve de la noche, pues nosotros disfrutamos más del día que ellos. O sea, son diferentes comportamientos pero todo ello adaptado a la cultura del país.
C. ¿Y en cuanto a los factores internos?
BP. Que los hemos estado estudiando. Factores internos como la motivación y la actitud.
C. El consumismo y el mercantilismo, como parte del fenómeno de la globalización, unifica de alguna manera a todos los países. Hay como una voracidad por el consumo, ¿o no es así?
BP. El patrón es el mismo en todos lados, el consumidor compra, reconoce un problema, evalúa las distintas alternativas que tiene, selecciona, compra y luego hace una evaluación postcompra. El patrón es el mismo, lo que no son las mismas son las actitudes, las motivaciones, las culturas; entonces, eso influye. A la hora de elegir un vehículo, a lo mejor en un país se tienen en cuenta unos factores que en otro país no. Pero el patrón es el mismo.
C. Desde su óptica profesional, ¿se puede decir que un país es más consumista que otro o simplemente varían las formas de ese consumismo?
BP. Yo creo que varían las formas de consumismo, más que un país es más consumista que otro. Pero, influye tanto el nivel de renta de cada país como otros factores; obviamente, si el nivel de renta de Argentina, por ejemplo, es mucho más elevado que el de Bolivia, el consumo también va a ser más elevado. Está todo relacionado.

• La Dra. Beatriz Palacios Florencio es profesora del Área de Marketing en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y profesora visitante en diversas universidades españolas y extranjeras.
• Está especializada en dos áreas de investigación complementarias, relacionadas con la docencia y con el marketing de servicios y, en especial, es experta en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) dentro del sector turístico.
• También es autora y revisora de artículos científicos de revistas nacionales e internacionales

lunes, 9 de mayo de 2016

Presentación de la Guía de RSE con enfoque en la infancia

Maestrantes del Programa Management Consulting Project de la Escuela de Negocios Internacionales para América Latina (Incae) y la a diseñaron una Guía de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), bajo estándares nacionales e internacionales, enfocada en la niñez en riesgo social. Esta guía fue presentada en la sesión de Consejo de Directorio de la FEPC, que contó con la presencia de representantes de Aldeas Infantiles S.O.S - See more at: http://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20160507/presentacion-guia-rse-enfoque-infancia#sthash.mvSLrLCx.dpuf

domingo, 1 de mayo de 2016

¡Que la firma se haga efectiva! RSE y la Agenda 2030

En noviembre pasado, al concluir la COP21 en París, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, puso de relevancia la firma de la Agenda 2030, con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), y la calificó como el logro principal de 2015. No desaprovechó la oportunidad para manifestar su preocupación, al expresar que ahora el gran desafío es su implementación; y eso tiene mucho que ver con la capacidad de los gobiernos para coordinar con empresas y sociedad civil un acuerdo que permita un avance efectivo. Los países firmantes fueron 193.

Al respecto, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) fue muy explícito al manifestar su apoyo a la Agenda, indicando que además se convierte en una oportunidad para que las empresas desarrollen soluciones innovadoras y sostenibles.

Sin embargo, un estudio publicado por PricewaterhouseCoopers (PwC) en 2015 mostró que las empresas todavía no están tan convencidas y que, además de herramientas, se requiere una adecuada promoción desde los gobiernos. Indica que el 92% de las empresas son conscientes de la importancia de los ODS, pero sólo el 13% ha identificado las herramientas que necesitan para ejecutar las medidas.

Cabe destacar que el 71% de las empresas señalan que están en planes de tomar medidas sobre cómo colaborar con los ODS. El estudio apunta también que el 25% de las compañías establecieron sus objetivos, alineados con los ODS que son relevantes para su negocio.

El proceso en Bolivia

Entonces, ¿qué hacer para que la alianza Estado-Empresa-Sociedad Civil catalice el proceso de la agenda 2030 en Bolivia?

En el país existen a la fecha normativas y un proceso de implementación de la Responsabilidad Social
Empresarial (RSE) "en etapa de maduración”, lo que nos hace pensar que si las autoridades competentes con
visión estratégica hacen un pequeño esfuerzo, podríamos empezar a tener, a mediano plazo, interesantes avances.

Si, por ejemplo, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) pudiera revisar su circular 365/2015 del 30 de diciembre y, en vez de promover la inclusión de temas como: adultos mayores, racismo y discriminación, y violencia contra la mujer en el reglamento de responsabilidad empresarial, sugiriera que ese sector se alinee con alguno de los ODS, no sólo incluiríamos de manera implícita los temas que interesan al Gobierno, sino que nos enfilaríamos hacia una Agenda Global, así se integrarían indicadores GRI y se permitiría que el sistema financiero emita balances sociales con altos estándares de calidad en su contenido.

Además también se daría la oportunidad a Bolivia de que mida y/o reporte en su debido momento los avances respectivos.

Esto porque hay ODS cruciales para el avance del país. El ODS 1 busca poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo, el ODS 3 implica garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades, el ODS 5 propone lograr la igualdad de género y empoderar mujeres y las niñas, el 10 plantea reducir la desigualdad en los países y, entre ellos, el 11 es lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros y resilientes, y el 17 define que se fortalezcan los medios de implementación y se revitalice la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

Cambios desde las entidades

Si la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Empresas (AEMP), con visión de complementariedad y en el marco de las atribuciones que le da la Ley 685, pudiera sugerir a los otros sectores que brinden informes en torno a los ODS que son estratégicos para el país, se crearía una agenda poderosa capaz de demostrar que entendemos a cabalidad los desafíos del siglo XXI y que a la COP no sólo vamos a firmar compromisos, sino que se los cumple.

Estamos en un momento ideal para promover "alianzas de impacto” entre Gobierno la Empresa y la Sociedad Civil. La coyuntura económica nos desafía a "hacer más con menos”, a innovar, a hacer volar el pensamiento disruptivo; pero también de ser parte de agendas compartidas por el bien común en momentos en que el continente afronta vientos de cola y los precios de los hidrocarburos, minerales y del agro no son de los mejores.
Sabemos que esto causa la reducción de los presupuestos públicos y que las necesidades van en aumento; el aporte de la empresa en esta coyuntura es fundamental, si a ello se añade la experiencia y compromiso de la sociedad civil para garantizar el resultado de impacto.

Mientras escribo estas líneas, los síntomas de eventos climáticos se dejan ver; por ejemplo, la ciudad de Oruro empieza a tener problemas con sus reservas de agua; 13 comunidades de los municipios de Aiquile y Pasorapa, del departamento de Cochabamba, claman por agua potable; las escasas reservas acuíferas de la laguna de Tajzara amenazan con secarse en los próximos tres meses, y el recuerdo de lo sucedido con el lago Poopó, sumado a las heladas en estación de verano ocurridas en el municipio de El Puente, Tarija, me hacen pensar que las migraciones vienen en camino, con mochilas cargadas de pobreza e incertidumbre.

Pienso en que esta situación amenaza con convertirse en algo fuera de control; no estamos entendiendo el problema de fondo pues hacemos poco por reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

Los que creen que este proceso duraría siglos están equivocados, pues en los próximos 30 años podríamos sufrir eventos climáticos de increíble magnitud, ahí radica la importancia de la aplicación de la agenda.

Finalmente, si estamos pensando ir en noviembre a Marruecos, a la COP22, y queremos cumplir un rol preponderante como lo tuvimos en la COP21, ¡que la firma se haga efectiva!

* El autor es miembro de Fundación AmigaRSE.

martes, 19 de abril de 2016

Las empresas responsables

Hoy ya no debemos decir que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un tema nuevo, lo que está claro es que tiene un recorrido suficiente para considerar que está asentado y que forma parte de manera directa o indirecta en la estrategia global empresarial. Sin embargo, también es cierto que hay numerosos aspectos por definir y numerosas dudas en cuanto a la aplicación práctica, dicho de otra manera: una organización que aspire a ser “socialmente responsable”, ¿Qué debe hacer?

En primera instancia, RSE es un término que hace referencia al conjunto de obligaciones y compromisos, legales y éticos, tanto nacionales como internacionales, que se derivan del proceso empresarial, y que generan impactos en el contexto social, laboral, medioambiental y de los derechos humanos.

La RSE tiene una visión a largo plazo, por lo tanto no se trata de la caridad ni de la filantropía clásica, sino del interés propio por el entorno y su relación con los grupos que afectan o son afectados por la actividad de una empresa (stakeholders). A su vez, y para ser socialmente reconocida se debe comenzar con la elaboración y publicación de informes con las actuaciones responsables en los ámbitos laboral, social y medioambiental que han llevado a cabo durante el año.

En este sentido y como ejemplo, será necesario evaluar el entorno de trabajo, desarrollar competencias para un buen ejercicio laboral, dar seguridad al empleado, conocer la satisfacción de los diferentes stakeholders, cumplir con normas ambientales, minimizar residuos y emisiones, impulsar códigos de ética, ser transparentes e innovar.

lunes, 4 de abril de 2016

Ser crea planes de RSE y personal a medida



Al menos 12 empresas y entidades de diferentes rubros recibieron en poco más de un año el apoyo de Servicios Especializados en Recursos Humanos (Ser), firma que diseña innovadores planes de recursos humanos y Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a la medida de cada necesidad.

Ser es un emprendimiento cuyos servicios especializados en reclutamiento y selección, administración, desarrollo del talento y desarrollo organizacional, y gestión estratégica de recursos humanos aplican un enfoque participativo en la entidad intervenida partiendo de la premisa: “Las personas son más que las organizaciones”.

“Analizamos el clima laboral en términos cuantitativos y cualitativos y realizamos diagnósticos organizacionales en áreas que, en muchos casos, son ignoradas por las empresas”, afirmó Paul Tellería, uno de los socios senior de la consultora, que en diciembre cumplió un año en el mercado.PLANIFICACIÓN. El sistema de Valoración de Cargos y Análisis Salariales, que evalúa en base a parámetros de mercado si los empleados efectúan su trabajo el tiempo suficiente y con el salario adecuado; y el Programa de RSE son los productos estrella de Ser, informó Hernán Cortez, gerente general de la firma.

El programa da solución a las necesidades de acciones de RSE que puedan tener las empresas dotándoles de un plan debidamente constituido en base a alianzas con diferentes causas.

La empresa no trabaja con servicios “enlatados” o que ya tienen una estructura fija, resaltó Tellería. Rodrigo Bilbao, otro de los socios senior de la compañía, destacó que entre los puntos que requieren mayor trabajo para obtener resultados positivos con el diseño de un plan está la definición de “la necesidad”. Una vez identificado este punto básico, agregó, se plantean alternativas y soluciones para alcanzar los objetivos de las empresas o instituciones.

El proceso mínimo para obtener un producto positivo y favorable es de al menos seis meses. “Ya estamos en muchos casos en las segundas etapas de asesoramiento, Actualmente, no trabajamos con las 12, pero sí con muchas de ellas”, afirmó el Gerente General de Ser.

La empresa ingresó al mercado bajo un modelo de enfoque de trabajo basado en tres dimensiones: persona, familia y comunidad. Espera a mediano plazo contar con oficinas en Santa Cruz y Cochabamba. “Tenemos la capacidad de dar un asesoramiento completo, desde mercadeo hasta finanzas”, dijo Bilbao. La oferta de Ser incluye talleres en temas estratégicos de gestión (cohesión de equipo de líderes) y en el desarrollo de habilidades del personal (entrenamiento a mandos medios).

viernes, 26 de febrero de 2016

Entidades despliegan planes de Responsabilidad Social

Entidades financieras y de servicios, han desplegado programas de responsabilidad social para ayudar a familias con problemas de salud, y en otros casos, apoyar la formación técnica y profesional de jóvenes. La telefónica Tigo financió estudios técnicos de jóvenes de todo el país. El banco Mercantil financiará un grupo de becarios que proseguirán estudios profesionales en España. El BCP, anunció su programa “Operación Sonrisa”, que benefició hasta ahora a 3.200 pacientes con intervenciones quirúrgicas de labio leporino y paladar hendido.

OPERACIÓN SONRISA

El gerente de área Banca Empresas del BCP, Luis Corvera Arce, informó que la campaña “Operación Sonrisa”, lleva 11 años apoyando esta labor, y durante este periodo alcanzó a un 3.200 operaciones.

viernes, 22 de enero de 2016

Responsabilidad social de las empresas

La responsabilidad social empresarial se ha tornado al presente en una de las preocupaciones mayores en el plano político y económico, en consideración a que no puede seguirse avanzando solamente en función de mayores avances tecnológicos y utilitarios, cuando todas las sociedades en el mundo, en mayor o menor medida, tienen como lastre el atraso social.

Seguramente, esta ha sido una de las motivaciones principales para que la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, con la cooperación de Oikcredit, haya resuelto editar dos compendios de estudios sobre Responsabilidad Social Empresarial, bajo la conducción de los docentes académicos Armando Díaz Romero y Ricardo Villavicencio.

El primero se puso en circulación a finales del año pasado, en el que se incluyen trabajos de seis académicos. Ellos son, en orden alfabético, Fabiola Céspedes, Armando Díaz Romero, Javier Espada, Carlos Alberto Moreno, Ricardo Villavicencio y Marcos Zelaya.

En la Presentación del compendio se anota que los autores de los estudios que conforman el volumen están ampliamente compenetrados en esta materia de actualidad, bajo distintas ópticas.

Fabiola Céspedes apunta: “Una institución del sector de microfinanzas no sólo debe presentar un comportamiento responsable con sus grupos de interés, sino que debe demostrar el cumplimiento de una misión y objetivos sociales como sustento de su intervención esencial”.

Armando Díaz Romero “indaga y recomienda mayor atención a la Responsabilidad Social Universitaria, como otra arista en el ámbito del desempeño profesional de las organizaciones de educación superior”. Agrega que “como templos del saber, las instituciones académicas deberían ser modelos de conductas socialmente responsables”.

Javier Espada “elabora una reseña histórica que sirve como plataforma para la explicación posterior. Un entorno político acompaña la iniciativa de difundir los fundamentos de R.S.E, pero también de aplicarlos en la gestión pública”.

Carlos Alberto Moreno: “Cuestiona la supuesta integridad de las empresas, ya que pregonan ciertas acciones y son otras las que verdaderamente realizan. El rol informativo de las acciones de las compañías tendría que cumplirse bajo un estricto imperativo ético…”.

Ricardo Villavicencio expone las “nociones fundamentales de RSE, aplicables en cualquier ámbito, viene acompañada con explicaciones detalladas y específicas sobre los distintos grupos de interés y su rol en las organizaciones (empresariales)”.

Marco Zelaya refiere los retos que se impuso la Corporación Boliviana de Responsabilidad Social Empresarial (Coborse), dado que aglutina “las mejores intenciones de difundir las ventajas de organizarse bajo perspectivas de responsabilidad social… para lo que presenta en forma de entrevista a Álvaro Bazán, quien ha liderado esa organización por más de una década”.

En esta sección de “Especiales” de EL DIARIO consignamos el estudio de la académica Céspedes, porque ofrece los conceptos básicos de la temática. Sin embargo, por razones de espacio, nos privamos de incluir el Gráfico 3, que está referido a las etapas que debe seguirse para la implementación de la gestión del desempeño social, lo cual explícitamente podría quedar a las circunstancias que rodean a cada empresa.

GESTIÓN DEL DESEMPEÑO SOCIAL

Fabiola Céspedes

EL ORIGEN

Las primeras instituciones microfinancieras surgen en Latinoamérica y El Caribe a finales de la década de los años setenta, para atender necesidades, principalmente, financieras de nichos de mercado excluidos por la banca tradicional debido a su supuesta baja rentabilidad. La fuerte crisis macroeconómica que tuvo que enfrentar la región en este período y la incapacidad de los gobiernos para enfrentarla afianzó el crecimiento de las microfinanzas y las posicionaron como una herramienta efectiva para luchar contra la pobreza y el desempleo.

Durante los años ochenta, las microfinanzas empezaron expandiéndose respaldadas por productos financieros adaptados y la utilización de garantías solidarias, obteniendo excelentes tasas de repago (cerca de 90% frente a 25% de bancos de desarrollo) y desterrando creencias negativas en relación a que los pobres no podían ser sujetos de crédito. Este éxito del sector generó un interés creciente entre la cooperación internacional e inversores sociales que empezaron a apoyar fuertemente la gestación de instituciones microffinancieras (IMF) registrándose importantes niveles de expansión y profundización en los años noventa.

Sin embargo, el fuerte apoyo de los financiadores está condicionando a demostrar institucionalización, crecimiento y rentabilidad a corto plazo. Esto, sumado al surgimiento de marcos reguladores en algunos casos contradictorios y restrictivos generó en muchos casos que las IMF privilegiaran una lógica de desempeño financiero sacrificado la misión y objetivos sociales con los que fueron concebidas.

A inicios del siglo XXI empezaron a surgir fuertes cuestionamientos sobre la contribución real de las microfinanzas al desarrollo y la reducción de la pobreza.

La crítica se justificaba por los bajos niveles de inclusión alcanzados y por la proliferación de prácticas comerciales abusivas, tasa de interés exorbitante, metodologías de cobro agresivas y el sobreendeudamiento de los clientes. Como resultado, el sector enfrentó en esta década a una crisis de credibilidad e impago de dimensiones globales.

Este escenario generó la necesidad de legitimizar la función social de las microfinanzas, “volver al origen” recuperando principios y buenas prácticas además de precautelar un equilibrio con un buen desempeño financiero. A partir de la gestión 2005, diferentes actores empezaron a trabajar en la construcción de un marco conceptual común del “Desempeño Social” (DS) y herramientas de evaluación y monitoreo que sustentasen su gestión formal.

INICIATIVAS PREDOMINANTES

Los esfuerzos de cooperantes, redes de operadores y organizaciones de apoyo sumados a la disposición de la IMF para avanzar en la gestión formal de su desempeño social (DS) han producidos una conceptualización consensuada, han permitido el desarrollo y aplicación masiva de herramientas de evaluación y monitoreo, así como la implementación de estándares e indicadores.

Entre las iniciativas pioneras más destacadas esta la Red Cerse de origen francés que en 2002 comenzó a generar reflexiones que culminaron con la herramienta de auditoría social denominada “indicadores de Desempeño Social” (SPI) por sus siglas en inglés, orientada a valorar si las estrategias, sistemas y procesos internos de la IMP estaban alineados con su misión y objetivos institucionales. Se reconoce también la incidencia del Programa Impart auspiciado por la Fundación Ford el cual se orientó al diseño y aplicación de metodologías de evaluación de impactos en clientes.

El movimiento que ha generado un reconocimiento mundial por su capacidad de convocatoria y seguimiento ha sido la Fuerza de Tarea para el Desempeño Social (más conocido en inglés como Social Perfomance Task Force SPTF), creada en 2005 con el apoyo del CGAP y el patrocinio de las Fundaciones Argidius, lo mismo que la Fundación Ford. Este espacio se constituyó como instancia de coordinación de iniciativas de edificación que buscan coherencia y sinergia en la comprensión, diseño e implementación de enfoques, herramientas y metodologías de desempeño social.

También han jugado un rol promotor las redes de operadores, regionales y nacionales, que han participado activamente en la promoción, aplicación y validación de herramientas de DS. En este marco, se destaca el Foro Latinoamericano y del Caribe de Finanzas Rurales (Forolacer).

GESTIÓN DEL DESEMPEÑO SOCIAL

Un primer logro en la promoción del desempeño social fue el consenso, en el marco del SPTE de una definición y un marco conceptual común que ha servido de base para la posterior construcción de herramientas, establece indicadores.

Por supuesto, se sobreentiende que esta misión debe tener un enfoque social e involucrar valores comúnmente aceptados y compartidos.

Una aclaración relevante en microfinanzas se considera que el desempeño social tiene un alcance más amplio que la responsabilidad social de hecho esta última forma parte de la primera en virtud de que las IMF no solo deben tener un comportamiento responsable con sus grupos de interés, sino que deben demostrar el cumplimiento de una misión y objetivos sociales como base de su intervención.

Una IMF que gestiona su desempeño social debería responder al modelo de intervención que de detalla en la Gráfica 1.

GRÁFICA 1

Los ámbitos que se evalúan y monitorean en la gestión del desempeño social son:

1. Las intenciones institucionales para evaluar si la IMF cumple una misión social y ha definido claramente sus objetivos y metas sociales.

2. Los procesos internos para evaluar si las actividades políticas y sistemas están orientados al cumplimiento de los objetivos y metas sociales.

3. Los resultados e impactos de la intervención de la IMF, para evaluar: a) si se presta de manera sostenible servicios a clientes pobres y/o excluidos, b) si los productos están diseñados para satisfacer las necesidades financieras y sociales de este nicho. c) si los clientes han mejorado sus condiciones sociales y económicas y d) si las mejoras de los clientes son atribuibles a la intervención de la IMF.

Para le evaluación y monitoreo de las intenciones, procesos internos y resultados de las instituciones microfinancieras se han construido y/o adoptado diferentes herramientas, las mimas que se diferencian en función a su alcance global o específico.

Con la finalidad de evaluar globalmente el desempeño social a nivel de intenciones y procesos internos, se ha desarrollado 2 tipos de herramientas: Auditorías sociales que permiten evaluar si los procesos internos son coherentes con la misión y objetivos sociales que declara.

Calificaciones sociales (conocidas como Rating social) que cumplen básicamente los mismos objetivos que la auditoría, pero proporcionan una opinión externa respecto a los sistemas y procedimientos aplicados por la IMF, para alcanzar sus objetivos. Estos reportes concluyen con una opinión sobre el riesgo de desvío de la misión institucional.

Para una evaluación de temas específicos relacionados a los resultados de la intervención de las IMF se han desarrollado y adaptado numerosas herramientas vinculadas a la gestión de satisfacción de clientes, medición de niveles de pobreza, evaluación de impactos y responsabilidad social.

En la siguiente gráfica se esquematizan aquellas con mayor posicionamiento internacional.

GRAFICA 2

Los Estándares Universales que promueve Social Perfonmance Tadk Force (SPTF) consisten en 21 estándares generales que deberían cumplir todas las IMF que siguen un doble parámetro máximo. Su aplicación significa que una institución ordenada en 6 secciones: 1) Definir y monitorear metas sociales; 2) Asegurar el compromiso de la Junta Directiva, Gerencia y Empleados con los objetivos sociales, 3) Tratamiento responsable de clientes; 4) Diseño de productos, servicios, modelos y canales que cumplen con las necesidades y preferencia de los clientes; 5) Tratamiento responsable de los empleados; 6) Equilibrar el desempeño social y financiero.

Los Principios y Estándares de Protección al Cliente responden a una iniciativa liderada por ACCION (Centro para la Inclusión Financiera) y promueven estándares mínimos sobe la relación comercial entre el cliente y la IMF. Se basan en 7 principios: 1) Diseño y distribución apropiada de productos: 2) Prevención del sobreendeudamiento; 3) Transparencia; 4) Precios responsables; 5) Trato justo y respetuoso de los clientes: 6) Privacidad de los datos del cliente; 7) Mecanismos para resolución de quejas.

El Sello de Excelencia Truelift promovido por la Campaña Mundial del Microcrédito consiste en una iniciativa global que valora principalmente la intención y compromiso de las IMF para generar un cambio positivo y duradero que beneficia a personas en condiciones de pobreza. El Foro Latinoamericano y del Caribe de Finanzas Rurales (Forolacer), promueve Sellos de Excelencia en 3 ámbitos: Reducción de Pobreza, Desarrollo Rural y Equidad de Género.

Dichos sellos se otorgan en función a la implementación de estándares de inclusión financiera, satisfacción y desarrollo social y económico de clientes.

Cumplir con estos estándares evidencia una intervención con resultados positivos en clientes y posiciona a la institución como modelo de excelencia en uno de los enfoques.

En razón a un esfuerzo de SPDF, la mayor parte de las iniciativas mencionadas se encuentran integradas en las herramientas SP-4 que se constituye en la plataforma común de recopilación y análisis del desempeño social.

El caso de Bolivia es emblemático en función a la Ley 393 de Servicios Financieros (aprobada en la gestión 2013). Esta define una política financiera, adecuaciones regulatorias orientadas a promover la transformación del sistema financiero, asignándole una función social vinculada a fiscalizar servicios en a) Las prioridades productivas de sectores estratégicos de la economía. b) Las micro, pequeñas y medianas empresas, urbanas y rurales, artesanos y organizaciones comunitarias. c) La población de menores ingresos; d) En zonas geográficas de menor densidad poblacional y menor desarrollo, en especial área rural, y e) Nuevos emprendimientos o innovaciones vinculadas a la actividad productiva.

El cambio de enfoque en relación con el anterior marco normativo en el que prevalecían criterios de desempeño netamente financieros, se manifiesta en la exigencia del desarrollo de instrumentos de registro y control que reflejen una intervención acorde a los principios vigentes de desarrollo integral para el vivir bien, el acceso universal a los servicios financieros y la protección del consumidor financiero entre otros.

Este nuevo escenario plantea cambios profundos y trascendentes en la gestión estratégica y operativa de las instituciones financieras en Bolivia con miras a un cumplimiento cabal de la normativa, pero precautelando a la vez, sus niveles esperados de crecimiento consistente, competitivo, rentable y responsable.

La Ley 393 plantea el desafío de ajustar las medidas de gestión de las instituciones financieras, en función al alcance del rol social esperado que define.

En síntesis, si bien se han logrado avances importantes en la gestión del desempeño social en Latinoamérica a nivel de herramientas para mejorar procesos institucionales, aún queda pendiente promover una efectiva gestión de resultados en clientes y actualmente se ha sumado la necesidad de ajustar los enfoques para que se alineen con contextos normativos locales. Pero probablemente, lograr que la gestión del desempeño social se institucionalice en las IMF sigue siendo el gran reto.